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Un Libro...El hombre de Diamante


Sin pertenecer a una familia rica, Orígenes de Alejandría, el protagonista de 'El hombre de diamante', la nueva novela del escritor Enrique Serrano, tuvo desde sus quince años un esclavo de ocho años que le compraron sus padres.

"En esa época (siglos II y III) todos, incluso los pobres, tenían esclavos. Era como adoptar a un hijo porque uno era responsable de su esclavo. Si lo dejaba morir, entre otras, los demás lo miraban muy mal. El muchacho hacía mandados, pero cuado Orígenes fue a educarse, el muchacho también recibió su misma formación", comenta Serrano.

Ese muchacho, precisamente, de nombre Antonino de Scaptopara (una región bárbara en lo que hoy es la frontera entre Turquía y Grecia), es la voz narradora del libro, estructurado en forma de anécdotas.

"Se llaman anécdotas porque en ese tiempo se acostumbraba que un esclavo en homenaje a quien había sido su amo y a quien en realidad lo había mantenido toda la vida escribiese su historia cuando éste lo hubiera dejado libre", comenta el autor, quien se inspiró para este libro en un cuento de su segundo libro 'De parte de Dios' (2003).

Orígenes era hijo de un filósofo converso y fanático, que lo había obligado a aprenderse la Biblia de memoria antes de los 18 años. A partir de ese momento, se convirtió en un maestro que viajó por toda la región catequizando en compañía de Antonino y sus estenógrafos (escribientes).

Había nacido en el año 185 y muerto en el 254, en una época muy particular. El imperio romano se desmoronaba en pedazos, afectado, entre otras causas, por la devastadora acción de los bárbaros; mientras que en el otro extremo, el esplendor de la filosofía griega se enfrentaba al fanatismo del cristianismo naciente en Alejandría, la región más desarrollada y culta del momento.

Ese telón de fondo -explica Serrano- le permiten mostrar tres contradicciones poco divulgadas: la que había entre cristianos y paganos, la de la razón y la fe (el estudio particular de la filosofía y la visión racional del mundo frente a una fe ciega o sincera) y el mundo entre los esclavos y los amos.

"Era una época extrema, cuyas características nos acercarían casi a la locura. Mucha gente casi inducía a los demás a la locura. Entonces, este cristianismo nació con una afirmación de una fe fanática frente al desgaste de los escépticos".

Para el escritor colombiano, lo que ocurría en esa época podría servir como metáfora de lo que estamos viviendo. "En este mundo de hoy secular, la gente mira con desprecio cualquier creencia y considera bárbaro a aquel que cree en cualquier cosa. Es decir, una fe sincera es vista como algo patológico".

"Y resulta que la humanidad ha sido, más bien parecida, a los que tienen fe y solo unos pocos muy sofisticados, muy avanzados y muy educados sienten que están como por encima de Dios. Es decir, la humanidad de hoy está perdiendo ese halo religioso, que aunque a algunos les parece muy bien que pase, el mundo, en su conjunto, pierde mucho si todos vamos hacia allí. La falta de fe es la metáfora de la decadencia", concluye el escritor.
Publicado el 4 de octubre de 2008
CARLOS RESTREPO

2 comments:

Juan J. Carrasco said...

Apasiona leer estas lineas,... sin duda un buen libro pata tener en cuenta. Saludos desde España.
JJ

Joan Pinardell said...

Nietzsche hace ya más de un siglo ya anuncio la muerte de Dios y la llegada del superhombre ( un hombre que se situaria mas alla del bien y del mal, un hombre superior al hombre común, vaya en pocas palabras UN ANIMAL, UN DEPREDADOR, UN ESCLAVO DE SU VOLUNTAD DE PODER)...

Si... el hombre sin espiritualidad es como la nuez vacia... la mueves y suena... por fuera incluso parece sana... pero al abrirla está vacía... seca...

Pero hay que andarse con cuidado con la Fe... históricamente ha sido devastadora y una imposición... la santa inquisición, la colonización y exterminio de las razas tribales en tu bella America,....

Yo no soy cristiano y creo en Dios...
Creo en la fe individual y humilde, no en la glovalizada e irrespetuosa... la fe ciega y el fanatismo son lo mismo...

Pero creo entender un poco lo que dices y el libro por lo que cuentas...

Repito el hombre que no habla consigo mismo, el hombre que no cree en algo superior, se convierte en un pequeño semidios... y eso es absurdo...

Somos hijos de nuestro tiempo y necesitamos tocar para creer...

Adoramos a otros dioses, el dinero, el poder, la ostentación...

Ha llegado la hora de comprender que solo el amor por la naturaleza (porque yo creo que eso es Dios) nos salvará...

No siempre lo urgente es lo importante...

El orgullo es un viaje a la sinrazón...

viva la espiritualidad basada en el respeto a los demás cualquiera que sea su condición o raza...

MI fe se basa en el respeto y el amor...

besos